Habitás mi sueño
me regalás un beso
habitás mi pensamiento
despierto
¿Cómo hacer para evitar tu sueño?
¿Para regalarte un beso?
¿Cómo hacer?
Habitás mis días
sueño con tu boca que besa,
y esa rebeldia
y esa palabra
fugitiva, esquiva
esquiva mía
fugitiva, esquiva
decidida a escapar.
Noche oscura, perros ladran, gatos invaden el techo de chapa
la humedad de las paredes se cuela en mis pulmones
y vos habitás mi pensamiento.
Quiero ser el gato que camina por el techo
con la luna de testigo, escondida en la neblina.
Quiero ser la noche que te envuelva
que penetre tus rincones y quebrar tu fortaleza
y que seas mía.
Harto de compartirte con el misterio
decidido a meterte en mi pecho.
Un silbido rompe el silencio de la noche.
Somos sonido que penetra en los oídos del tiempo.
Somos sonido que penetra en el sensible oído del tiempo.
Somos el espacio que media entre una sensación y su extrañamiento.
Somos el recuerdo de lo que nunca fuimos.
He decidido darle la espalda a tus prerrogativas
atacar con dureza tu idiosincracia, y que en la gracia de los días
seas mía.
Y el castigo de la noche solitaria sea un recuerdo fugaz.
Decidido a navegar tu contradicción
y arrancarte espasmos del cuello
construir una casa de baba en tu pecho
para que viva mi deseo
asirte del camino que lleva a mi hijo
y que vomites colores que nos envuelvan como un huevo
como un nido sin dolor, para que penetre en este espacio
la vida caprichosa de las especies.
Decida a escapar, envuelta en telas como un muro arácnido
insondable, irrompible
es la naturaleza que te libera inmóvil
presa de un sueño omnipotente.
Devuelta si tapujos a este paraíso
sos vos, libre.
Cristian